¿Por qué llevo 1d10 en la mochila?

¿Por qué hacer un blog sobre juegos de mesa y juegos de rol si ya hay miles y seguramente mejores? Pues… mejor lo contamos.

Érase una vez una clase de Geografía de 3º de ESO. El profesor encandilaba a las masas estudiantiles hablando de alternativas a la economía capitalista. Había una que parecía despertar un interés especial entre el público, el decrecimiento. Para salvar el planeta debíamos consumir menos, reducir el gasto energético y socializar más, anteponiendo el ser al tener.

Envalentonados por su profesor (que no tiene Wii, Xbox, PSP ni Ds y en cuya casa hay una playstation  que lleva años cogiendo polvo), la clase debía realizar una actividad: imaginar alternativas al ocio digital imperante en nuestra sociedad.  Una de las actividades más logradas y aplaudidas fue un corto de un par de minutos donde un grupo de alumnos sustituía una emocionante partida individual al Call of duty  por… una “trepidante” partida de parchis!!!

Una encuesta posterior sirvió al profesor para constatar que los alumnos no conocían nada más allá del parchís, las damas, el ajedrez, el monopoly y el Risk. Alguno preguntó si el pictionary existía o lo había soñado. Esos juegos eran las columnas de Hércules del mundo lúdico de la clase. Lo que había más allá eran tierras ignotas.

Entonces el profesor empezó a hablar de las coloridas tierras de Catan, de las civilizaciones aleatorias de Smallworld, de los misterios que se esconden tras las puertas de Arkham, de la lejana Cimmeria y de tantos otros lugares que los alumnos ignoraban. Habló de ponerse en la piel de un investigador en su lucha contra los Mitos, de repartirse los tesoros de una profunda mazmorra con tu equipo de aventureros, de situaciones heroicas y tiradas a vida o muerte donde los dados, la suerte y las acciones de cada uno determinaban el éxito o el fracaso de una aventura.

 Y todo eso sin levantarse de la mesa, sólo con la imaginación. ¿Sin ordenador? ¿Sin pantallas? ¿Sin personajes animados? ¿Sin guardar partidas? Eso es. Sólo con la imaginación. Y unos dados. Y lápiz. Y una goma también.

En poco tiempo el profesor se había hecho con una lista de alumnos interesados en echar una partida a “eso que llamas rol y no necesita ordenador”.

Así que… ¿Por qué no hacerlo? Y es más… ¿Por qué no iba el profesor a explicar las experiencias que tenía aplicando los juegos de mesa, rol e interpretación en el aula?

Y de este modo nació 1d10 en la mochila.

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2 comentarios en “¿Por qué llevo 1d10 en la mochila?

  1. Enhorabuena, compañero. Me parece un proyecto rompedor y valiente, digno de extenderse por otros centros educativos. Además, tiene MUCHO mérito lograr motivar a chavalxs de esa edad con una actividad alejada del ámbito digital. Seguiré atento a tus peripecias.

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