¿Y a qué jugamos?

 

En entradas anteriores ya comentamos cuál fue el resultado de la primera sesión de juego, pero no comenté cuál había sido el juego seleccionado para iniciar a mis noveles jugadores. Debía ser un juego que reuniese varias características. Debía tener una ambientación histórica, ser barato, rejugable y sencillo de explicar y entender. El juego que reunía estas condiciones, y fue por tanto escogido para esta primera sesión introductoria, fue el Saqueadores de tumbas, de  Pedro Gil y Cristóbal Sánchez,  publicado por la editorial ludotecnia en su serie Cliffhanger.

¿Por qué este juego y no otro?

Primero, por su temática histórica. Como ya se ha dicho anteriormente, la iniciativa de utilizar este tipo de juegos en un entorno educativo y con intenciones didácticas surgió en una clase de Ciencias Sociales. El Antiguo Egipto es una de las etapas históricas más conocidas y atractivas, por lo que alumnos y profesores tienen numerosos referentes de los que echar mano (Películas, documentales, libros de texto, ensayos,  imágenes…). Alguien podría objetar que incluye hechizos y magia. Es cierto, pero son elementos que se pueden obviar pues no son fundamentales.

Segundo, por su precio. Uno de los objetivos era demostrar a los alumnos que se puede disfrutar de horas de diversión, y aprender al mismo tiempo,  sin necesidad de desembolsar entre 50 o 60 euros por un nuevo juego. Saqueadores de tumbas sólo cuesta 3’50 euros en las tiendas. Además, existe la posibilidad de descargarlo gratuitamente.

Tercero, por su rejugabilidad. Una de las grandes ventajas de los juegos de rol y de mesa es la rejugabilidad. Nunca dos partidas son iguales. Además existen miles de historias y argumentos para desarrollar una aventura o una campaña en un contexto u otro. Si bien el manual de Saqueadores de tumbas sólo incluye una aventura, no es difícil adaptar otras realizadas para cualquier otro juego.

Cuarto, por su sencillez. Las reglas básicas se explican en unas pocas páginas del manual y son fáciles de entender y explicar. Las tiradas más importantes se efectúan con 1d10, dejando los  d4, d6 y d8 para el daño de las armas. También los personajes son fáciles de crear. En 5 minutos los alumnos se hicieron con la dinámica y no se separaron de los dados.

Quinto, por su formato. Es un libro pequeño, fácil de transportar a cualquier parte donde se pueda echar una partida. ¡Cabe en la mochila sin pesar un quintal!

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2 comentarios en “¿Y a qué jugamos?

    • Gracias por el aporte. Le he hechado un vistazo y parece muy buen trabajo. Uno de los objetivos de la actividad, a largo plazo, es ir probando ambientaciones históricas diferentes, desde etapas más antiguas a más recientes y, de paso, probar sistemas de juego también diferentes.
      De nuevo, muchas gracias.

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