2ª sesión: un domingo por la noche… (1ª parte)

Una nueva semana más y una nueva constatación más: cuando uno de los alumnos se mete en el papel es capaz de, voluntariamente, sacar a relucir sus conocimientos de la materia a través de su personaje, cumpliendo así uno de los objetivos manifiestos de estas sesiones, aprender conceptos y obtener conocimientos de la época en que se desarrolla la aventura. Durante la cena que mantuvo uno de los personajes con uno de los PNJ’s el jugador aprovechó para hablar de las virtudes y defectos de Napoleón y del ejército francés, así como de reflejar la opinión que un noble español podría tener de los ocupantes franceses. La verdad es que dio pie a unos minutos de auténtica interpretación.

Así pues, moría la tarde y empezaba a anochecer en las calles de Madrid aquel domingo 1 de mayo. El Barón Simón se encontraba en casa del señor Santa Rita, adinerado burgués madrileño, comerciante de alimentos. El Barón había sido invitado a cenar y había aceptado con la esperanza de obtener alguna información relevante de las ideas del burgués, de la casa, sus empleados, contactos, etc.

Durante la cena, en la cual estaba presente la hija del burgués que había de ser secuestrada, se estableció una cordial conversación sobre una importante variedad de temas. Hablaron de política, con el permiso de la dama, sociedad, modas… y cuando ésta se retiró a sus aposentos el Barón sacó el tema de los pretendientes de su hija.  Resulta que había un oficial francés de alto rango, un tal François de Maginot, que se perfilaba como el mejor candidato para obtener la mano de la muchacha.

La cena y posterior tertulia acabó a eso de las diez y el grupo volvió a reunirse para decidir los siguientes pasos a seguir. Decidieron que, con la información que tenían de la casa, el servició y la familia, irían a casa del Marqués de Navarrete para informar y retirarse, porque eso de secuestrar damas estaba feo y no era tan asunto suyo. Además, empezaba a refrescar y Madrid de noche, con o sin guardias franceses, podía ser muy peligroso.

Cuando llegaron al palacete del Marqués en las afueras de Madrid, descubrieron que éste ya se había marchado. De hecho, según su servicio, con actitud reticente y nerviosa, el marqués había pasado toda la tarde fuera y no se les esperaba hasta muy tarde.

Había que correr de nuevo hacia casa del señor Santa Rita, y había que llegar antes que el Marqués para poder informarle. Por suerte, así lo hicieron. Las calles en torno a la casa estaban vacías pero se veía movimiento de luces en el interior de la casa. A los pocos minutos de ocupar posiciones en las calles cercanas escucharon el sonido de un carro acercándose por el otro extremo de la calle. Éste se detuvo a una distancia prudencial del domicilio, pero suficiente como para que los jugadores identificaran el emblema del Marqués de Navarrete. Por la pequeña ventana del carruaje una mano les hizo señas para que se acercaran. Los jugadores obedecieron sin dudar (ay, es que son novatos…).

¡Its a trap!

¡Its a trap!

Justo cuando pasaban por la esquina de las calles donde estaba la casa, el soldado Gatillo divisó una figura que andaba tranquilamente en dirección a la casa. Se trataba de un oficial francés, su uniforme le delataba. ¿Qué hacía allí a tan altas horas? El soldado se acercó a entretenerle para evitar que viese al resto del grupo con el Marqués. Para sorpresa del español se trataba de François de Maginot, el pretendiente de la muchacha que contaba con el favor del señor Santa Rita. ¡Su presencia podría dar al traste con los planes del grupo y complicar la fuga!

Mientras tanto, el resto del grupo se acercó hasta el carruaje al grito de ¡Marqués! ¡Marqués! sólo para descubrir que quien se hallaba en su interior no era la persona esperada, sino otro oficial francés acompañado, esta vez, por tres soldados. Los guardias descendieron y, apuntando a los protagonistas con sus rifles, les invitaron entregarse sin ofrecer resistencia. ¡Entgeguen las agmas y guíndangse! Dijo el oficial con su mejor castellano.

¡Chan chan chan!

¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba el Marqués? ¿Acaso alguien había descubierto el plan de secuestro y el propio pretendiente francés venía a impedirlo?

Como suele decirse, continuará…

Enlace a 3ª parte.

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