El Ministerio del Tiempo Salvaje

¿Qué pasIMG_8898aría si dos agencias pugnaran por el control de los viajes en el tiempo? ¿Y si una de ellas fuese un ministerio español? Pues…

Aprovechando la salida del libro Dentro de El Ministerio del Tiempo, coordinado por Concepción Cascajosa y en el que colaboré escribiendo un capítulo (Enseñando, que no es poco: El Ministerio del Tiempo en el aula de Historia, pags. 249-256) os dejo una aventura que escribí para el sistema de juego de rol Savage Worlds (que por cierto está a punto de salir en castellano).

La aventura mezcla El Ministerio del Tiempo con la saga de cómics Umbrella Academy, de Way y Bá. Para los aficionados a ambos elementos la mezcla puede resultar explosiva. Para el resto de aficionados, una recomendación, tomaos la aventura como lo que es, un experimento canalla y salvaje con personajes históricos y universos de ficción.

El Ministerio del Tiempo Salvaje Capítulo 01: ¿Pero quién cojo*** es esta gente?

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Diario de una gamificación (VI)

A estas alturas del curso ya hemos acabado el primero de los temas de los tres en los que he dividido el trimestre (La sociedad feudal) y hemos empezado el segundo (El arte en la Edad Media). Algunos de los alumnos han alcanzado ya más de 400 puntos, mientras otros, sin embargo, siguen anclados en poco más de 100. No es algo que me preocupe en exceso porque estos resultados y este progreso no parecen diferir demasiado de otras gamificaciones que he analizado a lo largo del verano.

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Detrás de toda gran medalla está la mano de una gran mujer. En este caso la mía, que se está ganando el cielo a base de dibujar, cortar y pegar. Trabajo en equipo.

El recorrido, apenas un mes y poco más, es corto pero ha sido intenso. Por el camino, con dos de los cuatro grupos con los que empecé a gamificar he vuelto a una estrategia no gamificada, pero no exenta de aprendizaje basado en juegos. Creo que no han sabido entender, o yo no he hecho comprensible, la dinámica que se estaba planteando. La parrilla con las actividades marcadas en rojo no evolucionaba, ni siquiera ante la promesa de los premios a su disposición.

Evidentemente, no puedo comparar en pie de igualdad los resultados que han tenido mis nuevos alumnos con los que tenía el año pasado: ellos eran diferentes y la estrategia pedagógica también. Sin embargo, podría aventurar que los resultados han sido similares en cuanto a la proporción de aprobados y suspendidos.

Lo que creo detectar es una mayor implicación y deseo de acumular puntos. Los alumnos de la parte alta de la tabla, que habrían destacado igualmente con otra metodología, están muy motivados, mucho más que con una clase tradicional diría yo. Luego hay un gran grupo en el medio que van haciendo su trabajo, como queriendo cubrir el expediente y obtener alguna ventaja, pero sin pasarse. Y hay, como siempre, un grupo de cola que no arranca. Lo que quiero decir es que me parece que el sistema gamificado está reforzando mucho a los más trabajadores y despertando un poco el interés de los que solo buscan aprovar.

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Los Apóstoles, sometiéndose a una sesión de peluquería.

Esta semana, además, hemos empezado a realizar una actividad muy manual y artística. La mano del rey les ha pedido que, ante  la llegada del monarca (o la monarca) a final de trimestre, decoren un templo siguiendo los ejemplos del arte románico, tan típico en el Pirineo catalán. Con ello pretendo que sientan el espacio aula como algo propio, dar una salida a esos que se quejan de que todas las actividades son para los listos, y asignar tareas específicas en las que algunos alumnos puedan destacar y se sientan capaces. Por la cara de algunos, creo que lo estamos logrando.

Por último, creo que, poco a poco, estoy empezando a encontrar una mecánica de desarrollo de las clases con la que empiezo a sentirme cómodo. Para empezar, la primera tarea de cada sesión consiste en recordar las tareas en curso, aquellas que se prolongan más allá de una sesión o que por ser voluntarias no se hacen en clase. Una vez hecho esto procedemos a revisar las actividades que debían presentarse ese día y pasamos a plantear el trabajo de la sesión. Por otra parte, los viernes es el día de las actualizaciones y premios. Ese día vemos la tabla de clasificación, actualizamos el marcador de los grupos y abrimos el mercado para quienes puedan comprar mejoras para su feudo.

Diario de una gamificación (V)

¡Sigo aquí! De una pieza y abriéndome paso en las trincheras que no pisan ministros ni secretarios de educación. Esto de empezar en un sitio nuevo y con nuevos proyectos es algo estresante. No me quiero ni imaginar cómo debe ser para los interinos que cada año cambian de centro, o los que pasan por varios institutos y escuelas en un año.

Han pasado dos semanas desde la última entrada y hay cosas por contar. En primer lugar, la experiencia va cogiendo forma, se va consolidando poco a poco. La semana pasada un primer grupo alcanzó en su conjunto la cifra mágica de los 200 puntos, lo que les permitía acceder al mercado para comprar mejoras para su feudo. La primera compra del año fue un molino, lo que les permite, de cara al próximo examen, emplear durante 5 minutos el libro de texto o un resumen. La transacción despertó el interés de otros grupos que al parecer no habían prestado atención a la dinámica de la gamificación o desconfiaban de que mis promesas fuesen a llevarse a cabo. Muchos eran los que ni siquiera habían apuntado la dirección de la página web. A estas alturas ya son varios los grupos que han llegado a tiempo para comprar un molino antes del examen.

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Iconos de mejoras y medalla de la mano firme para el líder mensual

De una semana a esta parte me ha parecido detectar un cierto interés en acumular puntos que no se había manifestado hasta el momento. A ello creo que ha contribuido la ceremonia de entrega de premios a los primeros líderes mensuales, con sus medallas de cartulina y su música épica de fondo con aplausos y ovaciones de sus compañeros de aula. Creo que también el hecho de convertir la sesión de repaso en un torneo entre equipos ha funcionado. Sobre un mapa de la Península Ibérica los diversos equipos se han puesto en la piel de los reinos medievales, que pugnaban por ampliar sus dominios a base de lanzarse preguntas unos a otros. Este tipo de actividades pueden resultar muy motivadoras para los alumnos que no ven ningún interés en participar en actividades usuales como la lectura de textos o la respuesta de cuestionarios. Además, el hecho de que una parte de las preguntas que hagan vaya a parar al examen es algo que les despierta interés.

En paralelo se está produciendo otro proceso, una purga dentro de los grupos en que la mayoría interesada en acumular puntos solicita expulsar a los compañeros que no se implican. Uno de los mayores problemas está en aquellos alumnos que, por haber repetido, saben que pasarán de curso sin necesidad de hacer nada. Esta tipología de alumno está representando el mayor lastre para sus compañeros. En según qué casos he permitido una reordenación de grupos para lograr un ambiente de trabajo más positivo. De cara al próximo trabajo en equipo tendré que tomar medidas.

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Como curiosidad, la unión de los feudos de cada grupo da como resultado un mundo semejante a este.

Por otra parte, a nivel práctico, la entrega y reparto de puntos me está sirviendo para garantizar una conducta más positiva en clase. En las clases de la tarde (¿Por qué se siguen haciendo estas cosas???) la promesa de recibir puntos en función de su buen comportamiento hasta el final de la clase me está permitiendo tener sesiones más relajadas, incluso hemos trabajado con música. Pero no es algo que haya funcionado en todos los grupos. De los 4 grupos iniciales de 2º de ESO en uno he aparcado la gamificación por su falta de implicación, y en otro siguen funcionando mejor con dinámicas de castigo que de premio.