Diario de una gamificación (XIV)

imgreducidaMe da la impresión que este diario no ha tenido el ritmo de trabajo que quería darle cuando lo empecé hace más de un año. La idea era analizar, casi semanalmente, un proceso de aprendizaje y desarrollo colectivo, el que llevábamos a cabo mis alumnos y yo. El problema es que al trabajo diario del docente se fueron sumando otras actividades no menos gratas (el trabajo del padre primerizo y ponente novato).

Me faltó analizar y comparar resultados y quizás entrar más a fondo en las opiniones de mis alumnos. Mis pobres conejillos de indias me paran por los pasillos y me preguntan que porqué ya no les doy clase, que cómo molaba jugar y que ahora no es lo mismo. Creo que eso es una pequeña evidencia de que la cosa fue bastante bien.

Este año repito curso, 2º de ESO, y estrategia didáctica, la gamificación. La idea es consolidar el esfuerzo realizado, arreglar las imperfecciones y mejorar la experiencia en la medida de lo posible. ¿Cómo? Nada de gran calibre:

  • Potenciar la narrativa de Juego de Tronos para facilitar la inmersión y el significado de las misiones dentro del juego. Para ello, por ejemplo, añadimos un vídeo de introducción para despertar interés y curiosidad. También añadimos un enemigo final, el Señor de la Noche, aquel que despierta a los muertos y se fortalece con la desidia de los nobles alumnos. Además, cada misión viene introducida de la mano de un personaje de la sociedad medieval que detalla paso a paso qué hay que hacer y cuántos Puntos de Gloria otorga.
  • Añadimos un juego de roles (no confundir con juego de rol) en que los alumnos, previo paso a la actividad del arte románico, deben decidir dónde construir la nueva iglesia de la ciudad y qué tamaño tendrá. Cada jugador asume un rol concreto y sólo alcanzan el éxito mediante la negociación. La idea se inspira en el gran trabajo de SmileUrbo (no sé cuántas veces lo he enlazado ya, pero no me canso de repetir y recomendar este juego). Mi experimento funciona como una pequeña gamificación de una hora dentro de la gamificación trimestral. Por eso, cuando me preguntan cómo empezar a gamificar, les digo que basta con empezar por sesiones breves y puntuales. Gamificar un trimestre o un año entero llega más adelante.
  • La clasificación sigue funcionando como el año pasado, los Puntos de Gloria determinan el nivel. Sin embargo, ahora recompenso al campeón mensual, que no tiene por qué ser el primero de la clasificación general. Este recurso me lo recomendaron en el curso que dirigí el pasado julio y en el que profes y alumnos aprendimos unos de otros (Aaay, ese gamificurs bueno!).

Por el momento, mantenemos un estilo de gamificación que podemos calificar de artesanal y narrativo. Creo que mi adscripción al mundo del rol y el juego de mesa potencia esta vertiente. En el centro, la dotación informática sigue siendo difícil de gestionar y las plataformas testeadas prácticamente nulas. Las ganas,por mi parte, nunca se acaban y soy cada vez más consciente de la necesidad de un proceso de cambio en el modo de trabajar que debe partir de uno mismo y no esperar el socorro de terceros.

Anuncios

Mis alumnos me enseñan a jugar a…

Descubrir juegos nuevos siempre es emocionante. Al menos a mí me lo parece. Cuando veo a alguien jugando a un juego que no conozco primero me pica una curiosidad irrefrenable, luego me asalta un poco de envidia (ellos saben y yo no) y finalmente me lanzo a preguntar y jugar.

En esta ocasión, y por dos veces, mis alumnos me han enseñado dos juegos que no conocía. Son de esos juegos inmateriales cuyos orígenes no están claros y que igual que llegan y se ponen de moda pueden desaparecer rápidamente sin dejar rastro.

Resultat d'imatges de chopsticks game El primero, cuyo nombre nadie ha sabido aclararme en castellano (suma y resta, juego de dedos, los dedos, dedos y números…) es un juego de lógica matemática que enfrenta a dos jugadores y se juega con las manos. En inglés se conoce como Chopsticks y podéis encontrar interesantes partidas. Los oponentes, frente a frente, empiezan con las manos opuestas y mostrando un dedo de cada mano. El objetivo es levantar los 5 dedos de cada mano del rival, que es así derrotado. Para ello, tendremos que tocar la mano del rival, pasando así la cantidad de dedos levantados en nuestra mano a la suya, que se suman a los que ya tenía levantados. Las normas permiten pasar dedos entre nuestras manos. Existe una aplicación para el móvil: suma de dedos.

El segundo, también sin nombre claro ni vídeos, tiene una sencilla regla: quien diga 21 pierde. Dos jugadores se enfrentan para obligar al otro a decir el número prohibido. Para ello empiezan desde el número 1 y, alternativamente, pueden decir hasta tres números seguidos de forma consecutiva. Por ejemplo: el jugador A contra el jugador B. El Jugador A dice 1-2, el Jugador B 3-4-5, JA 6-7-8, JB 9, JA 10-11, JB 12-13-14, JA 15-16, JB 17-18-19, JA 20 y el JB se ve forzado a decir 21, perdiendo el juego.

Ambos juegos se me dan fatal, lo que confirma mi incapacidad para las matemáticas. De hecho, ni siquiera sé si me han quedado comprensibles. Sin embargo, como buen socializer que soy, disfruto de la compañía y la capacidad de los alumnos para aprender, dominar y transmitir juegos de este tipo.

¿Os animáis a jugar?