Una audioreseña muy especial

IMG_20180413_111752_898Hoy tengo el placer de compartir con vosotros la que será la primera de una serie de audioreseñas muy especiales. Y lo son porque en ellas participamos mi mujer (@madreEntropica, del blog sobre maternidad y crianza Mamá Entropia), un servidor y Martina, (la peque de la casa) que con 3 años lleva la voz cantante en esta reseña.

Hace poco fue su cumpleaños y le regalamos el juego Primer Frutal, de la editorial Haba. Se trata de un juego colaborativo para varios jugadores a partir de 3 años con el que nos hicimos tras escuchar una charla las recomendaciones de la psicóloga Nuria Guzman (@Nuriajugant). A estas edades es mejor que los niños jueguen a juegos colaborativos en los que todos ganemos o perdamos, y si es en familia mejor. En Primer Frutal se trata de recolectar frutas antes de que se las coma un cuervo… ¡emoción en estado puro si tienes 3 años!

Espero que disfrutéis de la reseña tanto como nosotros jugando en familia.

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Abrí un libro y lo que encontré me sorprendió.

dau1No acostumbro a realizar listas de consejos útiles y buenas prácticas en el aula. No hice el blog para ello, pero esta lista me sorprendió por el lugar donde la encontré. Entre incunables, manuscritos, pergaminos y legajos saltó a mis manos una enumeración de recomendaciones que bien podríamos llevar al aula. La lista dice así:

1- Involucra a los alumnos todo lo que puedas. Incorpora sus ideas a tus clases. Te librarás así de una parte del esfuerzo de tener que organizar todo el trabajo alejado de sus intereses y anhelos. Ellos deben ser los protagonistas del proceso.

2- Cumple las expectativas de tus alumnos. Recuerda que es su aprendizaje. Necesitas saber lo que esperan de tu asignatura, lo que más les atrae de ella y potenciarlo.

3- Haz tu trabajo con antelación. No todo el mundo sabe o puede improvisar una clase. No deposites tu confianza en la seguridad de que mañana la página X del libro de texto te solucionará la mañana.

4- La historia primero, las reglas después. No dejes que lo que quieres contar se vea entorpecido por las reglas (no se habla, no se usa el móvil, no se sale al patio, no se abre la puerta, no se canta, no se anda…). Puedes hacer con ellas lo que quieras si de ese modo ayuda al aprendizaje y lo hace más entretenido para los jugadores.

5- Descripción, diálogo y acción. Haz que tu materia cobre vida con imágenes, olores, sonidos, texturas… fomenta la interpretación, teatraliza tus explicaciones, individualiza a los protagonistas. Las materias no están congeladas en las páginas de un libro, haz que cobren vida en sus manos.

6- Evita los estereotipos. No hay dos alumnos iguales. No hay dos docentes iguales. No hay dos centros iguales. No hay dos clases iguales.

7- No olvides las recompensas. Si los alumnos trabajan duro y toman decisiones inteligentes el éxito debe estar en proporción al trabajo realizado.

8- No lo cuentes todo. Gran parte del reto del aprendizaje está en el misterio, en aquello que dejas vislumbrar, en los giros que guardas para la clase siguiente, en lo que dejas sin contar cuando suena el timbre…

9- No abuses de tu poder. Tú eres el árbitro y tu palabra es la ley, pero no te conviertas en un tirano que abusa de una situación de superioridad.

10- No te asustes. Si de repente los alumnos te dejan sin suelo bajo los pies no tengas miedo a hacer un descanso. Cuenta hasta 3, o 10, o 20, pero no te precipites ni te dejes guiar por impulsos de los que podrías arrepentirte en el futuro.

Pues bien, estos consejos que podríamos haber encontrado en cualquier blog o libro de autoayuda para docentes salieron del manual del magnífico juego de rol Vampiro: La Mascarada (3ª Edición). Solo había que cambiar jugador por alumno y me parecía totalmente acertado. Y es que ser profesor o maestro te hace entroncar con la noble tradición del transmisor de conocimientos por vía oral, un arte que surge de las cavernas del Paleolítico, cuando un miembro de la tribu, especialmente dotado en el arte de la oratoria, explicaba a sus compañeros y vástagos los misterios del mundo que les envolvía.

No está mal que los juegos nos recuerden de vez en cuando los orígenes de nuestra profesión.

Una parte fundamental del blog

NatxoIoana

El regalo de Ioanna

Hace un mes impartí una formación de 2 horas en Badalona invitado por el CRP de la localidad. Tocaba hablar, como no podía ser de otro modo, de gamificación y juegos. Esta formación no habría diferido en gran cosa de las restantes si no hubiese sido por un gran detalle. Hubo teoría, ejemplos funcionales y consejos, hubo tiempo para jugar a Fantasma Blitz y para escapar de una catacumba romana.

Hasta ahí, nada fuera de lo común. El detalle al que me refería fue la presencia en la sala de 3 grandes exalumnos y mejores personas. Me hicieron recordar lo bien que lo pasaba con ellos en las clases y lo mucho que un docente puede llegar a echar de menos a sus alumnos, pase el tiempo que pase.

Como ya comenté en una entrada anterior, tres de mis alumnos (Juanmi, Hakim y Ioanna) quisieron hacer un mazo de cartas sobre la Guerra Fría para Magic the Gathering. Leyeron, estudiaron y buscaron imáganes de ese periodo. Consiguieron hacer dos barajas funcionales mediante un proceso didáctico: aprendieron a aprender, demostraron una gran iniciativa, usaron las TIC, lo comunicaron por escrito y de forma oral y lo hicieron en equipo.

Juanmi y  Hakim (Ioanna no pudo asistir pero me hizo un regalo magnífico)  me hicieron el honor de acompañarme en esta formación. Y ya que estaban allí se me ocurrió que, al hablar de ejemplos de ABJ, no solo debía hablar en nombre de otros docentes. Los alumnos protagonistas del proceso de aprendizaje debían tener voz. Y hablaron.

Juanmi y Hakim estuvieron a la altura de la situación, supieron mostrar su producto, justificar su uso y demostrar su aprendizaje. Explicaron paso a paso lo que hicieron y defendieron el uso de la gamificación y el ABJ en las aulas. Se les vio seguros y respondieron las preguntas de los asistentes. Todo ello lo hicieron sin preparación previa, sin necesidad de insinuarles lo que debían decir. Y aunque en su centro no crean en estas cosas, ellos son la prueba patente de que lo que algunos nos atrevemos a hacer funciona de verdad.

Su visita, su sinceridad, su actitud y sobre todo su esfuerzo por acudir me hicieron darme cuenta de que este blog no es solo mío. Este blog no habría existido sin ellos y sin todos aquellos alumnos que, después de 9 años de carrera profesional, se sentaron a mi mesa a hacer rodar los dados, a sacar cartas, a contar historias, a conquistar territorios, a mover fichas y ,en definitiva, a aprender de otro modo.

Gracias a todos: a los que me enseñaron y a los que aprendieron, a los que conocí y a los que no se dejaron conocer mucho, a los que todavía nos seguimos por las redes y a los que me saludan por la calle, a los que me pidieron más partidas y a los que me llamaron friki, a los que se emocionaron y me hicieron emocionar.

¡Gracias por facilitarme llegar a las 200 entradas!

¡Para celebrar la duecentésima entrada y la publicación del libro Educar Jugando de Nexo Editorial (en el que colaboro con un capítulo) voy a sortear un ejemplar entre los lectores! ¡Estad atentos!

 

 

 

¿De qué hablo cuando hablo de juegos de rol en el aula?

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Pues no hablo solo de llevar un juego de rol a clase y utilizarlo siguiendo una secuencia didáctica. No hablo solo de transportar a los alumnos a otro espacio y tiempo o de narrar una escena, una aventura, una campaña. No hablo solo de hacerles tirar un dado para determinar si tienen éxito o no o de ver cómo se ponen de pie, se atropellan al hablar o proponen soluciones descabelladas. No hablo solo de ver cómo soplan a los dados, ponen los ojos en blanco, imploran el favor de los youtubers dioses o el destino y lanzan los poliedros sobre la mesa.

Los juegos de rol en el aula son todo eso, sí, y más. Pero ese más es del que muchas veces no hablamos. Usar un juego de rol en clase es Aprendizaje basado en juegos. Y muchas veces los roleros nos detenemos ahí cuando imaginamos cómo podemos usarlos en el aula. Yo mismo al principio lo veía así y no iba más alla.

Pero con el tiempo, la práctica, la reflexión y la acumulación casi diogénica de juegos de rol entendí que, didácticamente hablando, solo había empezado a rascar en la superficie. Los juegos de rol dan para más, para mucho más, sin ni siquiera usarlos en el aula de forma convencional. Se me ocurren, por el momento, otras cuatro formas de sacar beneficio a los juegos de rol:

1- Beber de sus narrativas

Literatura, cine, series y videojuegos son los cuatro referentes fundamentales a la hora de hablar de la narrativa en la gamificación. Acudes a la wiki y las redes sociales, los grupos de Telegram y la hoja parroquial, y siempre oyes hablar de Star Wars, Clash Royale, Harry Potter, El Ministerio del Tiempo

Pero los juegos de rol tienen grandes ambientaciones que también pueden inspirar a un docente a la hora de andar por la senda de la gamificación. Dejando a un lado los juegos ambientados en los grandes clásicos de la literatura como Fortunata y Jacinta El Señor de los Anillos y mirando hacia la estantería que tengo enfrente me salen: tripulaciones piratas en 50 brazas, guerreros vikingos en Walhalla, luchas de poder entre vampiros en Vampiro: la Mascarada* o recorrer los reinos de la Península combatiendo demonios y “desfaziendo” entuertos en Aquelarre. De hecho, esta última opción la barajé bastante seriamente antes de adoptar Juego de Tronos para mi proyecto de 2º de ESO. Incluso pensé en mezclarla con Pokemon Go y cazar criaturas de la mitología hispánica.

2- Utilizar sus fichas de personajes

IMG_5200A lo largo de nuestra vida como estudiantes hemos hecho decenas, puede que cientos, de fichas de lectura. ¿Por qué no hacer fichas de personajes utilizando las que los juegos de rol nos proponen? Estas fichas nos obligan a realizar un análisis profundo de un personaje. Por ejemplo, en literatura, podemos trabajar rellenando estas fichas en función de pasajes concretos de una obra. En Historia, a partir de biografías, podemos hacer lo mismo.

En las fichas de personaje resaltaremos cualidades o aspectos particulares, determinaremos atributos varios como la inteligencia, la fuerza, la salud o la destrza y especularemos qué valores podrían tener esos rasgos. Si nos vamos a lo más narrativo, señalaremos qué conceptos podemos asociar a dicho personaje y qué ventajas y desventajas encajan en su perfil. Las actividades que se me ocurren pueden oscilar desde la redacción al rellenado de espacios o el enlace de conceptos.

Lo mejor de todo es que podemos hacerlo de varias formas, bien numéricas, bien narrativas, en función del sistema que escojamos y de nuestros intereses. Incluso, podemos combinar materias para un trabajo interdisciplinar. Historia y lengua para rellenar una ficha de FATE o realizar un combo breaker combinándolas con mates para rellenar fichas de sistemas de juegos numéricos como el BRP.

Una gran herramienta de juego disponible para cualquier sesión de ABJ o Gamificación. La semana pasada hicimos las fichas de Lutero y el Papa León X. No fue nada mal.

3- Aprovechar los recursos aparecidos en publicaciones

Algunos analistas hablan de estar viviendo una edad de oro del rol a nivel mundial. La publicación de más juegos de la franquicia de Star Wars nos permitiría hablar ya de nivel galáctico. Parece ser que, estadísticas en mano, nunca se había publicado tanto ni había habido tantas editoriales y proyectos. Estamos de enhorabuena porque, además, todo ello viene acompañado de recursos fácilmente aprovechables.

Sin ir más lejos, mi actividad de la Ruta de la Seda está tomada de una de las tantas revistas. Las hay en papel, como Nivel9 y Crítico. Las hay digitales como Desde el sótano, OcinPXMagazine. Y esas son solo las que me vienen a la mente en castellano, porque en inglés la cantidad es superior.

En ellas aparecen artículos, ayudas, aventuras, consejos de dirección, guías de redacción, tablas para tiradas aleatorias, mapas… todo ello bien aprovechable para gamificar una sesión, unidad o trimestre.

4- Trasladarnos a sus mapas

58-Somewhere-in-the-Sword-Coast-1-LDe mundos fantásticos, de tumbas egipcias, de mazmorras medievales, de campos de batalla, navío, aviones, bases galácticas… hay miles, quizás millones, de mapas en la red. Los hay con hexágonos, con rectángulos y con áreas. Los hay en centímetros, pulgadas y sin escala (los de mates, véis por dónde voy?).

Estos elementos nos pueden servir para ambientar una larga narrativa trimestral o para una simple aventura con la mitología egipcia de fondo. Pueden servirnos para empujar a un grupo a explorar un castillo imaginario en base a retos numéricos, de lógica o de laboratorio. Tal vez, los movimientos para hallar la salida en el laberinto del Minotauro nos indiquen la secuencia para abrir un candado direccional en un breakout o un escaperoom.

¡Y eso no es todo!

Como ya os he comentado en entradas anteriores, podemos utilizar los juegos de rol para mostrar qué son los textos instructivos, transmitir valores y actitudes o conocimientos. Lo que quiero decir es que estos juegos, como cualquier otro, poseen elementos característicos que pueden ser utilizados de forma individualizada con fines didácticos. No debemos obcecarnos en usarlos solo como un recurso para una sesión de ABJ. Eso puede ser muy dificil en según qué grupos en función del número de alumnos y sus características particulares. En cambio, si los diseccionamos con un criterio pedagógico encontraremos una maravillosa fuente de recursos dentro de ellos.

 


* Imaginad, cada grupo de alumnos asignado a un clan compitiendo por dominar un aula o instituto y con poderes propios: los Nosferatu, con su sigilo podrían ver preguntas del examen el día antes (cuanto más puntos tuviesen en la disciplina más preguntas verían o más tiempo podrían tenerlo). Los Gangrel podrían eliminar preguntas. Los Malkavian podrían hacerse los locos a la hora de entregar trabajos puntualmente. ¿Podrían cometer diablerie para asumir los poderes de otro clan? Yo lo dejo ahí.

 

 

Un día normal, rapeando y eso.

Creo que he llegado a un punto en que lo del profesor como creador de contenidos y dj se me ha ido de las manos me lo he tomado muy en serio. Para qué darle más vueltas, os lo voy a decir sin ambajes… ayer rapeé la revolución rusa de 1917. Con dos martillos.

Claro, empiezo a poner canciones de Sabaton para hablar del absolutismo en la Edad Moderna y el colonialismo y me vengo arriba. Pero la culpa no es mía, es de Mr Betts, al que admiro por su capacidad para adaptar contenidos y esa falta de miedo al ridículo.

Las rimas me daban vueltas en la cabeza desde hace años. Con sinceridad, el primer verso vino de una aproximación rimada a la Generación del 27 (y no es broma). Esa sencillez se quedó grabada en mi subsconsciente y un dia afloró. Generación del 27, 1917, ak-47… ¡todo rimaba!

Así que esta semana pasada acabé con la letra. Tomé como guía las páginas del libro de texto y las instrucciones del departamento (cuando dicen que hay que ver un apartado concreto no especifica si ha de hacerse en verso o en prosa), por lo que me ajusto a las normas. Tras mucho trastear con la guitarra y versiones instrumentales de temas conocidos de mi juventud de ahora y siempre escogí un ritmo fácil: Clint Eastwood, de Gorillaz.

Los alumnos de 4º no se lo esperaban. La alumna de prácticas del máster de educación tampoco (al acabar, me ha confesado que estas cosas no las explican en la carrera ni en el máster, no sé dónde vamos a ir a parar con esta formación del profesorado).

El texto íntegro, con sus actividades, se encuentra en catalán, yo os lo enlazo para quien  le quiera echar un vistazo (o se atreva a encajar letra y música). ¡Aquí os dejo el estribillo y me voy!

Rússia, 1917

Una revolució sense ak-47

Ací que arriba Lenin i promet

Anem a canviar la Història

Tot el poder al Soviet

¡Ah! ¿Y cómo fue la clase? Pues, a riesgo de sonar como aquello de “lo que él cree que está pasando/lo que está pasando“, la clase transcurrió como me gustan a mí: música, risas, gritos, coros, golpes en la mesa, preguntas para profundizar (¿Lenin era bueno o malo? ¿Qué significa URSS? ¿Qué pasó en 1905?), autógrafos… un día normal.

La emoción como motor del aprendizaje

buscaduendesLlevo años jugando a rol y aplicando estos y otros juegos a entornos de aprendizaje, así como sus mecánicas y sus dinámicas. Podría explicarte formas de utilizar los juegos de rol en el aula con grupos reducidos y con grupos completos. Podría teorizar sobre si aplicarlos siguiendo la metodología del “Aprendizaje basado en juegos” o mediante la ludificación. Podría incluso plantearte una estrategia pautada para aplicarlos en casa y el aula. Pero para eso ya tienes la guía para educadores escrita por Albert Ruíz y publicada en el juego de rol Magissa por Nosolorol. Es un texto muy completo basado en la experiencia de su autor. Te invito a leer la guía, analizarla y, si tienes ocasión, llevarla a la práctica. Te garantizo que te convencerá del potencial pedagógico de los juegos de rol.

Por esa razón, yo quiero hablarte desde otra perspectiva. Lo haré, quizás, de una forma menos analítica y secuencial pero que considero, tras años de docencia y juego a mis espaldas, igual de válida y fundamental. Aprender jugando, algo no limitado a ninguna edad en particular, es un mecanismo natural que siempre nos ha acompañado como especie. Y el juego, la curiosidad y la emoción van de la mano. Por eso ¿Puedo hablarte de la emoción del aprendizaje a través del juego?

Jugar a rol, como debes saber si ya probaste Pequeños detectives de monstruos, es emocionante y placentero. Y es ahí donde radica su principal ventaja como herramienta didáctica. Más allá de que el profesor de Historia pueda emplear este entretenimiento para hacer viajar a sus alumnos a través del tiempo, los juegos de rol generan emociones. Y son esas emociones, vinculadas a un aprendizaje, las que contribuyen a la consolidación de hábitos y habilidades y la adquisición de conocimientos en los pequeños (y en los no tan pequeños). No me mires como si me hubiese vuelto loco. Verás, la neurodidáctica ha venido a confirmar lo que decía la psicología cognitiva: cuando el aprendizaje va unido a la emoción se consolida de forma más estable en nuestro “disco duro” ya que, al parecer, desata unos procesos neuronales que favorecen el anclaje del conocimiento.

Nuestra etapa de formación, creo que mayoría lo hemos vivido así,  consistía en una transmisión unidireccional de saberes, descontextualizada, abstracta y poco relevante para el alumno. De este modo, era difícil seguir una clase sin aburrirse o, en casos extremos, dormirse. Por suerte, las cosas están empezando a cambiar y los juegos, como disparadores de la atención y promotores de un aprendizaje significativo, empiezan a ganar terreno en nuestro sistema educativo.

buscaduendes2En este proceso, padres, profesores y educadores en general, tenemos un papel fundamental. Esto es así, porque el aprendizaje no es solo transmisión de conocimientos. Aprender implica el establecimiento de un vínculo especial entre dos personas y en ambos sentidos. Y en esa relación, con el juego como herramienta destacada, el estudiante se pone en el centro del proceso. Por ello, deberemos conocer a nuestros jóvenes jugadores: sus intereses, sueños y capacidades. Todo ello nos permitirá diseñar experiencias únicas y significativas para ellos. Eso les mantendrá enganchados a nuestro juego, que será también suyo. Con ese conocimiento en mente podremos diseñar actividades concretas para ellos.

Padres y docentes debemos emplear recursos que potencien la creatividad, la socialización, la toma de decisiones, mejoren la autonomía y la imagen propia de nuestros alumnos cuando los recursos y entornos tradicionales de enseñanza no lo hacen. Mira tú por dónde, los juegos reúnen esas condiciones.

¿Quieres un ejemplo real? Las tediosas actividades con las que muchos maestros y profesores sobrecargan a los niños pueden ser beneficiosas si las vinculamos al juego y la emoción. Realizar una larga lista de sumas y restas, multiplicaciones y divisiones pueden echar para atrás incluso al niño más motivado y responsable. Sin embargo, podemos hacer que esas operaciones sean la clave para abrir los cierres de seguridad de un antiguo libro que encierra secretos o hechizos necesarios para cumplir con éxito una misión.

¿Quieres una última certeza más? Cuando explico que utilizo los juegos de rol en clase muchos curiosos me preguntan ¿Pero así aprenden más? ¿Sacan mejores notas con eso? Y yo les respondo la verdad: que no lo sé. Pero tampoco me importa. ¿Sabes por qué? Porque de lo que estoy seguro es de que aprenden mejor. Y en mi opinión ese es el camino. Frente a un temario desproporcionado, opongamos experiencias de calidad. Frente al tedio y la apatía, abracemos la emoción y la experimentación. Frente a lo memorístico, respondamos con lo artístico y creativo. Finalmente, frente al alumno que carga una mochila llena de libros presentémosles al que abre su mente, sonríe y echa los dados a rodar.

PS: Este texto es el prólogo del juego Buscaduendes de Álvaro Corcín y Patricia de Blas que con mucho gusto redacté para la editorial Nosolorol.  

La ruta de la seda pasa por mi clase

Las revistas especializadas en juegos de rol no sólo aportan recursos para este tipo de entretenimiento. En ocasiones, nos presentan materiales que, con unas sencillas modificaciones, pueden trasladarse a las aulas para tratar un aspecto del temario o desarrollar un recurso con el pasar una sesión didáctica y muy divertida.

La editorial Nosolorol publica Nivel9, una revista especializada en los juegos de la editorial. En el número 11, entre otras aventuras que ya he jugado (El risco ausente) o dirigido (Cuero negro y sangre roja, adaptada para Savage Star Wars) hay una propuesta para ambientar partidas en la ruta de la seda.

rutaseda

Este artículo, de la mano de Pablo Claudio Ganter y Pablo Sixto, nos proporciona una serie de pautas para crear una compañía comercial en los siglos XIII-XIV, las etapas del viaje y una tabla de sucesos aleatorios.

Si en el temario de 2º de ESO aparece la ruta de la seda ¿Por qué no dedicar una sesión a viajar y descubrir los peligros que acechaban a las caravanes durante el trayecto? Dicho y hecho. Con unos cuantos tijeretazos y simplificando las reglas y etapas del viaje mis alumnos se lanzaron a la aventura con dispares resultados.

Para empezar, reduje los atributos a 3: mercancías, seguridad y provisiones. Igualmente, las etapas del viaje y el número de sucesos aleatorios se redujeron. Por último, decidí emplear un solo d20 y no 3d10 como manda el sistema Hitos. La intención de estos cambios era simplificar la propuesta hasta hacerla accesible a un determinado público y un tiempo concreto. Así que si os animáis, necesitaréis un dado de 20 caras por grupo.

Y la verdad es que funcionó bastante bien. Hubo tiempo para las risas, los nervios y la tragedia. Y es que la ruta de la seda puede ser muy épica. Una de las caravanas se vio obligada a disolverse nada más empezar a causa de un conflicto a gran escala, una segunda llegó a Bizancio sin mercancías pero con los víveres justos para no morir de hambre y los integrantes de la tercera, cargada de mercancías, murieron sin víveres a las puertas de Europa. Caprichos del destino.

La ruta de la seda, versión en castellano:  Ruta de la seda cast -pdfv

La ruta de la seda, versió en català:   Ruta de la seda cat -pdfv

Tutores y mazmorras: preguntas frecuentes

Castle Criminal Prison Dungeon Imprisoned GridSois unos cuantos los profes, maestros y profesionales del mundo de la enseñanza que me habéis compartido vuestras dudas respecto al funcionamiento del dungeon de Tutores y mazmorras. Por esa razón, he puesto las que he ido recogiendo en este post, por si alguien se anima a implementar esta experiencia en el aula.

¿Cómo controlas el movimiento? ¿Cuántos movimientos tiene cada grupo?

No existe un número de movimientos predeterminados asignado a cada grupo. Los grupos avanzan en función del análisis de las actitudes y comportamientos de los miembros a lo largo de una semana. Aún así, puede haber ocasiones especiales que justifiquen un avance extra. Por ejemplo, un avance general en los resultados de una prueba escrita, la felicitación de otro docente o el tener 11 alumnos con todas las materias aprobadas en el primer trimestre (algo que no había visto hasta ahora). También cabe la posibilidad de revelar una carta de suceso de forma aleatoria para despertar la curiosidad entre los alumnos y motivarlos a permanecer en el juego.

¿Si uno del grupo hace cosas mal y los otros bien, qué pasa?

Si el análisis del grupo resulta favorable, el hecho de que un solo alumno tenga actitudes negativas no hace retroceder al grupo ni les impide avanzar. En ese caso, las recompensas que pueden aparecer podrían aplicarse exclusivamente a los alumnos cuya valoración fuese positiva.

¿Se hace una valoración de grupo? ¿Cada cuánto?

La valoración es colectiva, pero eso no impide destacar actuaciones individuales. Trato de realizar ese análisis semanalmente, durante la hora de tutoría. En ella pretendo hacer un resumen de lo acontecido durante la semana, destacar sucesos positivos y negativos y mover las fichas de los equipos que se lo han ganado. En función de lo acontecido, unos minutos bastan al inicio de la sesión.

¿Cómo de objetivo eres en la decisión?

Trato de basarme en la observación diaria, anotando positivos y negativos en una hoja de control y siendo lo más objetivo posible (si es que se puede).

¿Qué son las estrellas del mapa? ¿Indican algo los colores?

Para no dejarles vagar a ciegas por la mazmorra en los compases iniciales decidí destacar unos hexágonos con estrellas rojas. Esos hexágonos contienen retos o recompensas. Así, pretendo que no se desalienten al principio dando tumbos sin un rumbo claro. El color, hoy por hoy, no indica nada.

¿Qué les motiva a seguir avanzando?

Espero que la variedad de retos, pruebas y recompensas. Todo ello debería alentar su curiosidad. El tiempo dirá.

¿Hay monstruos o combates?

A día de hoy no. Más adelante, monstruos habrá, y deberán ser derrotados o convencidos de que entreguen sus tesoros o conocimientos.

¿Qué pasa si dos grupos se encuentran?

Nada especial. En un futuro me planteo que para superar a ciertos monstruos de la mazmorra deban colaborar un mínimo de dos grupos para superar una cantidad mínima de positivos.

¿El mapa es visible desde el principio?

Completamente. Quizás en un futuro se podría ir mostrando hexágono a hexágono.

¿Cómo se descubre lo que hay en cada hexágono?

Las casillas marcadas con una estrella ocultan información. En el resto de hexágonos no hay nada. Aún así, bastaría con alcanzar una casilla con reto o recompensa para descubrirla.

Y esto es todo por el momento. Reconozco que no estoy sacándole todo el jugo que me gustaría a causa del calendario, bajas y el hecho de que solo paso 2 horas a la semana en esa clase. Aún así, me lo tomo con calma. Esta es una herramienta a desarrollar y poner a prueba. Se hace camino al andar y a gamificar se aprende gamificando.

Tutores y mazmorras: las reglas

IMG_4922Desde el principio tuve claro que las reglas de #Tutoresymazmorras no iban a ser exclusivamente mías. De hecho, no podían provenir solo del tutor. Esta actividad cobraba sentido porque la forma de avanzar y retroceder la iban a determinar ellos a partir de unas premisas básicas. En lo esencial, se avanzaría con actitudes positivas y se retrocedería o se quedarían estancados con las actitudes negativas.

Por un lado, este planteamiento debía servir para ver qué actitudes encuadraban los alumnos en cada categoría. Por otro, para trabajar una de las sesiones obligadas de cada inicio de curso en tutoría: las normas del centro. En este segundo caso, además, cobraban especial relevancia por ser una tutoría de 1º de ESO, los alumnos recién llegados a la secundaria.

Tras una adecuada reflexión, los alumnos determinaron que…

Se avanza cuando:

  • Se levanta el brazo antes de hablar
  • Se está en silencio en clase y se escucha al profesor
  • Se participa en clase
  • Se comparte el material
  • No se molesta a los compañeros
  • No se agrede a los compañeros
  • No rayamos a los compañeros
  • Se hacen los deberes todos los días
  • Se trae el material todos los días
  • Se pide permiso para cambiarse de sitio
  • No se canta ni silba en clase
  • No se grita en clase
  • No se rallan las mesas
  • Se cree al profesor
  • Se es honesto con el profesor
  • Se es puntual
  • los profesores nos felicitan

Se retrocede cuando…

  • Interrumpimos al profesor cuando habla
  • Contestamos al profesor
  • Se es maleducado en clase
  • No se respeta a los compañeros
  • Se insulta
  • Se agrede a los compañeros
  • Rallamos a los compañeros
  • No se trae el material ni se hacen los deberes
  • No nos interesa la clase
  • Se levanta sin pedir permiso
  • Se usa el movil en clase
  • Se canta y silba en clase
  • Se habla muy fuerte
  • Se rallan las mesas
  • Se miente al profesor
  • No se hace caso
  • No se es puntual

Todas las normas son previas a comentar cualquier tipo de lista predeterminada por el centro, por lo que son muestra del bagaje previo de los alumnos. Personalmente me llaman poderosamente la atención  las de creer al profesor, ser honesto con él y no sentir interés por la clase. Sobre estos puntos podríamos hablar largo y tendido: ¿Es el docente siempre sincero y honesto con sus alumnos? ¿Es obligatorio sentir interés por todas las materias y no hacerlo es malo? En fin, supongo que la próxima reforma educativa nos lo dejará claro.

Tutores y mazmorras: un dungeon en clase.

IMG_4816Hace años me juré a mí mismo que algún día mis alumnos explorarían un dungeon en la hora de tutoría. Ya ves, típico juramento rolero-docente. Además, me preguntaba si sería posible diseñar alguna gamificación fuera de la asignatura de Sociales, una que no tuviese como objetivo adquirir contenidos.

El resultado de juntar estas dos inquietudes es El Dungeon del Duc Leopold! Una laberíntica mazmorra escondida en los sótanos de un misterioso castillo. El difunto Duc Leopold ha fallecido sin herederos a los que dejar la inmensa fortuna que había acaparado en vida. El rumor ha corrido por el reino y cinco equipos de exploradores (humanos, elfos, enanos, orcos y kobolds) se han plantado ante las puertas del dungeon. Pero avanzar por sus pasillos y salas no será tarea fácil: retos, obstáculos y puede que algún olvidado habitante del castillo van a complicar la exploración.

Sí, sí, mucha narrativa, pero… ¿cómo va esto? Pues… el objetivo que me he marcado con esta actividad es mejorar el clima de convivencia en el aula, entre compañeros y entre alumnos y profesores, así como fomentar actitudes positivas. No es que el grupo sea rebelde, pero me interesa trabajar ciertos hábitos de comportamiento y hacerles ver que el aula y todo lo que la rodea es responsabilidad de todos y cada uno de ellos, no solo a nivel material, también personal y emocional. Plantearles este reto persigue también reforzar la autoestima individual y del grupo.

FotoVaaale… y eso de las mecánicas… qué, eh? Como en todo dungeon, los aventureros (divididos por el tutor en grupos heterogéneos) deberán explorar sus túneles y habitaciones. Para mover las fichas de exploradores avanzando (o retrocediendo) los alumnos han dedicado una sesión de tutoría a completar dos columnas. La primera, una lista de actitides positivas en el aula: levantar la mano para hablar, dirigirse con respeto a los compañeros, ser puntuales, pedir permiso… La segunda, una lista de actitudes negativas a evitar: hablar todos a la vez sin orden, interrumpir, coger material de otro compañero sin permiso…

Además, los jugadores podrán coleccionar las cartas de recompensas, retos y misiones que irán apareciendo a lo largo de la duración de la actividad (de aquí a final de curso, o lo que dé de sí). La clave del éxito está, por tanto, en las dinámicas de cooperación y socialización. O todos ponen de su parte para avanzar o los exploradores no pasarán del primer recodo del túnel. O todos ponen de su parte para crear un ambiente saludable en el aula o los exploradores se irán a casa con las manos vacías. Todos, con sus características propias y contextos familiares particulares, son necesarios en esta aventura. No dudo, además, que ser el equipo con más hexágonos descubiertos motive a unos cuantos (status). Por último, el análisis regular del progreso en la exploración servirá para reflexionar sobre las actitudes del grupo.

La idea inicial era dedicar 3 sesiones a su realización. En la primera los chavales recortaban y diseñaban el dungeon, para montarlo y redactar las normas del juego entre la segunda y la tercera. Muy osado y poco realista teniendo en cuenta las fiestas del calendario y otras actividades programadas. En la práctica, en casa estuvimos 2-3 horas solo para recortar, diseñar y montar un dungeon decente y suficientemente grande. Así pues, decidí dedicar una única sesión de tutoría a la elaboración de las normas. El diseño de las cartas, los retos, el vídeo de introducción y las chinchetas de colores que representaban los diversos grupos corrían de mi cuenta.

IMG_4809Para la realización de este proyecto arquitectónico conté con Hexomorfo, la fantástica herramienta de creación de mazmorras para juegos de rol diseñada por Eneko Menika y Eneko Palencia. Además, la baraja de mi estimado Albert Parrilla me inspiró algunos de los retos y recompensas que mis alumnos podrán descubrir. Por último, el editor de cartas del Hearthstone puso la guinda.

¿Y cuál ha sido la acogida de la iniciativa? Pues, a mi parecer, bastante positiva entre los jugadores. A la siguiente clase que he tenido con ellos ya se estaban notando los efectos del juego. Multitud de manos alzadas, alumnos que controlaban sus impulsos, pocas interrupciones y ninguna salida de tono. Algunos de sus otros profes ya les han preguntado si podían sumarse a la iniciativa y mover sus fichas por la mazmorra. Otros, en cambio, ni creen en el poder del juego ni que los alumnos de 1º de ESO sean niños, tal cual. Al fin y al cabo, aquí se viene a trabajar, ¿no?