Una ciudad para un sandbox

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Vilaferma 1201

Vilaferma es una población de frontera que sirve de centro comercial y administrativo del señorío homónimo. La población está situada sobre un risco rocoso delimitado por un río y domina uno de los accesos más transitables a la Valldaigua.

En sus mejores tiempos, antes de la última conquista cristiana, la villa podía alojar una cincuentena de familias y dar servicios a los dos centenares largos de habitantes dispersos por todo el valle en alquerías, una rábida y pequeñas torres de vigilancia.

Los últimos 20 años la villa y el territorio han cambiado de manos varias veces entre los almohades y los ejércitos cristianos. Esto explica que, actualmente, la villa esté poco poblada, el valle casi deshabitado y la actividad económica bastante estancada. Hace poco más de 5 años la ciudad fue ocupada por los cristianos del Conde-rey Pedro.

La superficie habitable de la villa está delimitada por una muralla que actualmente se encuentra en reparaciones debido a los desperfectos del último asedio cristiano. A lo largo del muro se pueden encontrar lugares en mal estado. Fuera de la villa se pueden encontrar algunas construcciones actualmente abandonadas o en mal estado: una vieja posada, algún corral…

A día de hoy la población todavía tiene casas vacías y el señor de la villa busca pobladores para establecerse, tanto en el interior de las murallas como en el valle. A pesar de todo, Vilaferma puede ofrecer a cualquier recién llegado, peregrino o visitante una posada en condiciones, una iglesia en el edificio de la antigua mezquita, un reducido mercado semanal y el trabajo de algunos artesanos permanentes o itinerantes. Estos artesanos trabajan en la planta baja de sus casas, que dan a calles largas y estrechas adaptados al relieve donde se asienta la villa.

El extremo del acantilado sobre la que descansa la población está ocupado por una pequeña fortificación que funciona como casa del señor y el alcaide, donde hay una pequeña guarnición oscilante de unos veinte o treinta hombres. En total, la población gira en torno a los 50-80 habitantes, aproximadamente la mitad o menos de lo que podría alojar.

Castellfollit de la Roca. Se parece bastante a Vilaferma.

El señor de Vilaferma es Arnau de La Grama, que después de guerrear contra los musulmanes en el sur de la Valldaigua, llega a la villa para hacerse con su administración. La mano derecha del señor en la villa es el alcaide, Guillem Farragut, un experimentado hombre de armas. Las cuestiones religiosas quedan en manos del cura de la villa, el padre Joan Fibolat, cristiano intransigente.

Las familias recién llegadas provienen de diversos lugares de los territorios de los condes-reyes y han llegado atraídas por las condiciones relativamente ventajosas que la carta puebla otorga a los nuevos pobladores la villa. Son gente hecha a las duras condiciones de la frontera, donde saben que les esperan mucho trabajo y tiempos duros.

Calcata. Otra ciudad con un aire a Vilaferma.

Todavía quedan algunas pocas familias musulmanas y judías a las que se les ofreció la posibilidad de permanecer en la villa. Las familias musulmanas que han permanecido en la villa se agrupan alrededor de Yusuf Karim, artesano zapatero. Las familias musulmanas han sido agrupadas por los nuevos ocupantes. Los judíos se organizan en torno al rabino Jacob ben Leví y su pequeña sinagoga. Las casas judías se han agrupado formando un conglomerado al que se accede por una puerta ligeramente fortalecida que se cierra de noche.

En estos últimos años los cristianos no han logrado ejercer su dominio total sobre el valle. Tanto ellos como los almohades, apostados en el sur del valle, realizan cabalgatas ocasionales para saquear y hacer constar su presencia. Últimamente, ni unos ni otros tienen la capacidad de realizar operaciones significativas. Esta situación es aprovechada por no pocas familias o individuos (y Dios sabe qué criaturas de leyenda) para hacer del valle su hogar.

La primera aventura del sandbox

Esta semana no ha habido sesión de la asignatura Juegos de rol y de mesa a causa de una huelga de estudiantes y otros imprevistos. Sin embargo, tenía ya preparada de antemano una entrada del blog Crónica de la frontera donde los alumnos cuentan su primera experiencia. Espero que, como mínimo, seamos capaces de suscitar vuestro interés y recibir sugerencias para perfeccionar este trabajo.

La crónica del sandbox

Desde que empezó el curso he estado hablando de crear un sandbox por el que algunos alumnos de 2º de ESO pudieran darse un paseo por la Edad Media peninsular sin necesidad de invertir sus ahorros en un Delorean. Los que seguís el blog ya estáis al corriente.

Con el curso ya en marcha, hace un par de semanas llevamos a cabo la primera de las sesiones de juego y dije que la narración de la aventura correría a cargo de los alumnos.

Pues bien, para ir abriendo el apetito aquí os dejo la primera de las entradas del blog que servirá de cuaderno de bitácora de la experiencia. Esta primera entrada es la escrita por Joan de Saïdia, venerable monje de avanzada edad y alter ego del profesor/master que dirige las partidas. Es su deseo y el de sus jóvenes alumnos/aventureros que sigáis la crónica de sus hazañas y os invitamos a dejar una opinión.

Por el momento soy yo quien se está encargando de la gestión del blog, pero la idea es que progresivamente sean ellos quienes vayan haciéndose con el control.

Así que, sin más dilación, damas y caballeros, tengo el placer de invitarles a leer “Crónica de la frontera.

Pd: No os asustéis, cada entrada está en catalán y castellano.

Localizaciones para el sandbox


pobleSigo avanzando, poco a poco, en la creación del sandbox. De momento tengo claro que el entorno de juego es un valle fronterizo entre las tierras cristianas y las musulmanas plagado de senderos, ermitas visigóticas, ruinas ibero-romanas,  explotaciones agrícolas, densos bosques y estanques, pozas y riachuelos de cristalinas aguas. No pocos son los que ocupan estas tierras buscando huir de las presiones económicas y sociales a uno y otro lado de la frontera: remensas, bandidos, prófugos, agricultores empobrecidos…

Unos y otros ocupan diferentes enclaves que, aunque no tienen el renombre del Temple of Doom ni el Laberinto del Minotauro, supondrán un reto o un lugar de reposo para los futuros exploradores de la frontera. Cada lugar tiene asociados unos conceptos del currículum de 2º de ESO que tengo como objetivo abordar durante la aventura, bien a través de descripciones o bien con la participación de PNJs.

torrePor orden alfabético tenemos en primer lugar la alquería musulmana (islam, preceptos coránicos, sociedad medieval, arquitectura civil, vida cotidiana), el bosque (marginalidad, tierras de señorío, vida cotidiana), una capilla cristiana (cristianismo, arte prerománico, arquitectura religiosa, la sociedad medieval) un castillo (sociedad medieval, arquitectura militar, feudalismo), una ciudad (sociedad medieval, la ciudad medieval), un ejército de paso (la guerra en la Península), una masía (vida cotidiana, sociedad medieval, feudalismo) una mezquita (islam, arquitectura islámica, sociedad medieval), un monasterio (cristianismo, arte románico, arquitectura religiosa, la Iglesia cristiana, la sociedad medieval), un puente o paso sobre el río (la caballería, la sociedad medieval), una torre de guardia (la guerra en la Península, sociedad medieval, arquitectura militar) y una rábita (sociedad medieval, islam, la guerra en la Península).

casaA esto habría que sumar algunas localizaciones que no otorgarán conocimiento directo de la Edad Media, que no aparecen específicamente en el currículum del nivel que estudian los alumnos (como por ejemplo una calzada romana, un templo pagano, enterramientos iberos o misteriosas cuevas) pero que aportarán información complementaria sobre el pasado y añadirán posibles tramas a las aventuras de los estudiantes en función de sus acciones.

En el futuro, el número de lugares podría aumentar o decrecer en función de la disponibilidad de tiempo y de los objetivos pedagógicos. Estos lugares estarán habitados por PNJs con los que interactuar y a través de los cuales podrán acceder a conocimientos de la Edad Media. Además, pueden tener lugar encuentros aleatorios con seres de la mitología ibérica o personajes aparentemente normales durante sus desplazamientos entre los diferentes escenarios.

¿A alguien se le ocurre algún escenario más para una frontera medieval?

Proyecto de sandbox medieval

sandbox defComo ya anuncié recientemente, uno de los proyectos que quiero llevar a cabo este año es un sandbox (¡Un sandbox? ¡Dios mío este hombre está loco!). Dicho experimento consistirá en un entorno de carácter medieval, histórico y ligeramente mágico para alumnos de 2º de ESO. La idea que tengo en mente, tras mucho leer, sigue el planteamiento de las West Marches que expuso Ben Robbins y cuya experiencia podéis encontrar traducida en la Frikoteca. Toda esta teoría, los consejos y las experiencias que se cuentan me han animado a intentarlo. Ahora veremos cómo sale la práctica…

Respecto a las experiencias que se pueden encontrar por la web (especialmente la de las West Marches) las similitudes y diferencias son varias.

Similitudes: en primer lugar, los protagonistas serán personajes poco comunes que intentan escapar a las costumbres feudales o cuyas necesidades y anhelos los lleven a instalarse en tierras de frontera, donde la autoridad señorial y real es más laxa. En segundo lugar, al tratarse de tierras poco visitadas, los jugadores van a ir descubriendo lugares desconocidos, todavía por cartografiar y describir (la idea es que los alumnos puedan elaborar un mapa de la región).

Diferencias: en primer lugar, mi proyecto de sandbox se ubica en las permeables tierras de frontera entre los reinos cristianos  y el emirato/califato/taifas musulmanas de la Edad Media en la Península Ibérica. En segundo lugar, cronológicamente se mueve entre los siglos X-XIII, todavía sin determinar. En tercer lugar, los escenarios como templos, construcciones de civilizaciones anteriores y otros elementos de la fantasía mítica se substituyen con granjas, torres de vigía, rápitas, alquerías islámicas, iglesias mozárabes, mezquitas, ruinas íberoromanas… En cuarto lugar, los jugadores aprenderán con cada encuentro conceptos de la Edad Media que se encuentran recogidos en el currículum de 2º de ESO.

Así, para cada lugar que visiten, tengo preparada una partida o sucesos posibles con los contenidos de la materia que trabajarán: cuestiones religiosas (cristianismo e islam), sociales (la sociedad de los tres órdenes, privilegios…), económicas (feudalismo, agricultura…) o artísticas (arte islámico, románico…). Además, añadiré elementos propios de las leyendas y el folklore ibérico, un conocimiento generalmente poco tenido en cuenta pero que constituía todo un referente mental para las gentes de la Edad Media.

Como juego me decanto por Aquelarre por su sistema porcentual, su contenido en cuanto a información social y económica y la gran cantidad de seres legendarios de la Península Ibérica. Como complemento ideal tengo el suplemento Dracs, publicado por Joc en 1994, que contiene mucha información específica sobre la Cataluña medieval.

La gran ventaja que tengo es que no he de imaginar un universo completo para un espacio concreto porque ese universo ya existe: está en sus libros de texto.

En cuanto al trabajo del alumno, la idea es que los jugadores hagan dos cosas: narrar la aventura que han jugado una vez ha tenido lugar (lo que viene siendo una redacción de toda la vida pero que los roleros llamamos un actual play, vamos) y explicar qué han aprendido en ella. No hay que olvidar que toda esta actividad tiene como fin el aprendizaje. Evidentemente, la participación en esta experiencia, como trabajo voluntario y extra que será (lamentablemente no puedo dirigir simultáneamente a 20-30 alumnos), les reportará beneficios a los alumnos a la hora de establecer la nota.